Resulta que tenemos una ministra que no sabe que coche llega a su garaje, bueno, llegaba cuando estaba casada. Ahora esta ministra, no quiere que la píldora del día después se venda sin receta. Encima ha pedido un estudio, si esos estudios que cuestan una pasta. La verdad, en el momento en el que estamos, debería haberse ahorrado el estudio, que ya sabe que estamos en crisis. Pero claro, esa pastilla les duele, no en la economía, sino en su moral católica y apostólica, supongo que ha recibido alguna llamada de su párroco para que retiren la pastilla de las farmacias. Así vuelven a controlar a través de los médicos, quien se puede quedar embarazada o no, es normal, ellas pueden viajar a otros países, si tienen algún "problemilla", nadie se entera de su "drama" y de esa manera, tampoco "pecan".
De cara a la galería, esta gente, esta en contra del aborto, en contra de la píldora, incluso están en contra de de la "pastilla anti baby", (así la llamaba mi tia Ani). Pero yo creo que no están en contra de eso, lo que están en contra es de que todas las mujeres tengan el mismo derecho que ellas (en la intimidad).
Recuerdo perfectamente la historia de un amigo de la infancia, un día llego muy contento por que iba a tener una hermanita, al poco tiempo, su madre usuaria de la misa de los domingos, contraria totalmente al aborto, de repente se saca de la mano un viaje a Londres. Efectivamente, la niña nunca llego, se quedo en el Reino Unido, pero ella seguía demonizando a todas las que de una u otra manera, abortaban en nuestro país.
Hace relativamente poco, tuve que comprar una píldora para una amiga, lo hice con todo mi cariño, pero tengo que decir, que la usuaria, es de las que quieren que todo vuelva a ser, como su dios manda.
Seguimos a dos meses de la llegada de los señores y señoras de las gaviotas y me sigue dando la sensación de que el blanco y negro vuelve a nuestras vidas, a pasos agigantados.

No hay comentarios:
Publicar un comentario