Encontré esta foto por Internet, y me hizo viajar 20 años atrás, cuando el mundo era distinto, parece mentira que en tan pocos años todo ha cambiado tanto, teniendo la sensación de que nada ha cambiado.
Que extraña relación tenían estos dos objetos, ¿verdad?, tanto que uno servia para coger apuntes, dibujar mientras el profe estaba dando una aburrida lección de lengua o matemáticas, dibujos imposibles que quedaban grabados en nuestros cuadernos de trabajo y no volvían a ser observados nunca jamas, también servia para apaciguar nuestros nervios mientras mordíamos la capucha o la parte posterior del boli, hacer chuletas para los exámenes o incluso para jugar en nuestros recreos, convirtiendo el boli en una cerbatana.
El otro objeto, es evidente, servia que llevar a nuestros cantantes y grupos favoritos, para escucharlos una y otra vez, para poner esa canción de moda que grabábamos de la radio de los 40 principales y repetíamos una y otra vez en nuestros pequeños viajes en coche de una punta a otra de Madrid.
Como dice mi amiga Mari Vi, era un cacharro fenomenal, a veces la cinta se arrugaba, o como decíamos entonces “se la comía el cassette”, entonces, sacábamos la cinta de su reproductor y nos cambiaba la cara, pues veíamos como dos o tres metros de cinta, se habían salido de su contenedor.
En ese momento, empieza la gran historia de amor del Bic y de la cinta de cassette.
Alguien decía: “¿Alguien tiene un boli?”.
Siempre teníamos alguno en el coche, o en alguna bolsa perdida, metíamos el Bic en alguno de sus dos agujeros redondos y empezábamos a girarlo, la cinta volvía tranquilamente a su sitio. La segunda función que tenia el boli, no era otra que la de rebobinar la cinta, volvíamos a meter el boli en la ranura, y empezábamos a mover la mano haciendo que el cassette, girara sobre si mismo, era un método manual, pero efectivo, sobre todo, por que los reproductores se rompían con facilidad y a veces no querían rebobinar algunas cintas ya gastadas por el uso.
Tal vez nuestros hijos no sepan de esta rara historia de amor, tendremos que contarla nosotros, lo que yo se es que me gustaba rebobinar las cintas con el Bic, escuchar una y otra vez esas canciones, con el mp3, ya no es lo mismo.
Feliz fin de semana.

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