sábado, 13 de octubre de 2012

Vivir con 400 euros

Estos días estamos escuchando los sueldos de nuestros políticos, Jefes del Estado y de algunos muchos cargos dentro de grandes empresas y no deja de sorprenderme y de sonrojarme.

En un País donde la precariedad laboral tanto de de trabajadores como de autónomos esta a la orden den día, es injusto que en la misma compañía una persona pueda vivir en la abundancia y otra vivir en la más profunda de las miserias.

En la misma compañía, o en el mismo ministerio, puede encontrarse  una persona ganando cantidades incontables de dinero y en la escala más baja encontrar a gente que tiene que subsistir con 300 o 400 euros.


¿Por que tanta desigualdad? Si existen empresas que facturan grandes cantidades de dinero ¿por que tanto dinero para grandes ejecutivos y no repartir esa riqueza para que todos se puedan beneficiar un poco de la riqueza de la compañía?

Mi abuela me decía que "el que más tiene más quiere", eso lo entiendo, a nadie le gusta vivir mal. Normalmente las cúpulas de las empresas están llenas de personas muy religiosas, gente que visita todos los domingos los templos que pagamos todos y disfrutan unos cuantos. En los templos sus sacerdotes hablan de caridad que es una palabra que a los que más tienen les gusta mucho, nunca piensan en subir los sueldos de sus empleados pero si en donar ropa, dinero o comida, pues eso les acerca mucho más a su premio deseado que es el Reino de los Cielos.


Puede darse la paradoja, que ese gran ejecutivo o dueño de la empresa, se encuentre en el mismo templo con el más humilde de sus empleados. También decía mi abuela que los polos opuestos siempre coinciden en algún punto y a veces, demasiadas veces coincide con la realidad. Los dos seguro que entregan algo por "caridad" cuando el cura lanza su cesto para recoger dinero, la cantidad nunca es la misma, al rico le dará placer entregar un billete de  50 € sabiendo que su Dios le regalará un escalón más para llegar al cielo y su ego se quedará satisfecho, mientras que ese empleado que prácticamente no llega a final de mes, entregará lo que pueda, por que sabe que así podrá ayudar a sus semejantes.



Esté ultimo, tendrá que hacer cabalas todos los días para poder pagar el transporte que le acerca a la oficina, buscará los Hipermercados más baratos para poder tener todos los días un poco de pan que llevarse a la boca o tener que hacer verdadera ingeniería financiera para que sus hijos puedan en algún momento tener una vida mejor.

Mientras, el señor que ha satisfecho sus egos y que se ha ganado un escalón de 50€ en su iglesia, se gastará 400 en invitar a su familia en el mejor restaurante de la ciudad con los mejores caldos, carnes y pescados, una cantidad que se consume en un par de horas, la misma que el otro empleado tiene que repartir en 31 días y pensar en como gastar 50 euros menos para poder ahorrar solo un poco. Tal vez esta persona tenga que visitar de nuevo la Parroquia una vez en semana para recoger alguna bolsa de comida, bolsa que tal vez tenga que ver con los 50 € que el empresario deposito en la cestilla.


Al día siguiente, el lunes tal vez se crucen en los pasillos, uno de ellos probablemente le regale un saludo, tal vez el que lo reciba solo le regale una mirada, ya le quedan menos días para que vuelva la caridad a su mente. Ahora toca ganar dinero y olvidarse de la humanidad.