Bueno, ya ha llegado la Navidad, esa fecha que todo el mundo espera como agua de mayo, y que se pasa en unas horas sin que realmente pase nada.
Si, aquí en España, es un día donde todo el mundo se reúne en familia o en compañía de amigos para exaltar el cariño, a todos se nos pone cara de buenos, nos comemos montañas de polvorones y golosinas varias, prometiendonos que en dos semanas, nos ponemos a dieta, aprovechamos para comprarnos un vestido, abrir esas botellas de cava que nos han regalado en la cesta de Navidad de la empresa, ponemos belenes, adornamos nuestras casas, mandamos interminables correos, tarjetas, felicitaciones con frases llenas de paja y sin ningún tipo de glamour, incluso cantamos villancicos mirando al Belen que acaba de terminar la abuela.
También es el momento de dar regalos o recibirlos, una costumbre que no es muy hispánica pero que hemos importado de otros países, ya siendo una tradición nuestras: "Que viene Papa Noel".
Y después de esa noche magica, que nosotros llamamos Noche Buena, llega el día de Navidad, día de resacas, de volver a comer y de volver a prometer que en 15 días nos ponemos a dieta y nos apuntamos a un buen gimnasio.
Hay una tradición que me he saltado, que es el discurso de Navidad de nuestro monarca.
Todas los años, en Noche Buena, Juan Carlos entra en nuestras casas, sin pedir permiso, que para eso es nuestro rey, a traves de nuestras pantallas o emisoras de radio. Nos cuenta lo que desea para nosotros y para nuestro país, curioso verdad, nosotros le conocemos como si fuese nuestro "Gran Hermano", el, no sabe absolutamente nada de nosotros, nos llama ciudadanos, pueblo, pero no conoce nada de nuestra circunstancia ni de nuestra vida.
Pero el pone su cara amable y nos habla y nos desea toda la felicidad, eso es facil desde su trono, es facil hablar de los probemas de los demas, sabiendo que en carne propia no lo va a sufrir nunca.
Pero la gente le recibe en su casa, le invita a que pase, incluso cree que le está hablando a el mismo.
Ayer hizo un guiño a su pueblo, su Yerno, metido en lios judiciales, digamos que le ha amargado un poco la Navidad, solo un poco.
Ayer nuestro monarca, nos hizo un guiño diciendo que "la justicia es igual para todos". Que bonito, en navidad y nos traslada que todos somos iguales.
Supongo que todo el mundo respiro, y comento lo humano que es nuestro rey, lo cercano, lo sencillo.
Cuando se fue de nuestras casas, seguro que fue el comentario de mucha gente: "que buen hombre, lo que estará pasando","ufff, lo que le ha tocado sufrir con sus hijas"... etc.
Tal vez, en muchas de esas casas visitadas, todos los miembros de la familia, estén en paro, buscando como pagar los libros del colegio de sus hijos, pero están contentos, por que han visto, que todos tenemos problemas, que todos somos iguales.
Bueno, les deseo feliz navidad, o vacaciones de invierno, o feliz solsticio de invierno... que mas da, nos gusta celebrar cosas y ahora estamos celebrando.
Y recuerden, el rey, volvera el dia de noche vieja, y hasta el invierno que viene, no volvera a visitar nuestras casas.


Cuando dijo que la justicia es igual para todos, se refería a la Pantoja.
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